
El Castro de Baroña se encuentra a pie mar, sobre una pequeña península y, durante el siglo I a.C., las gentes que lo habitaron vivían en unas 20 viviendas en forma circular dentro de unas murallas con carácter defensivo.
Un camino conduce hacia un alto donde se pueden encontrar más construcciones.
Se presume que el asentamiento debió de ser autosuficiente: el aprovisionamiento tanto de agua como de alimento, fundamentalmente pescado y moluscos, provenía de las inmediaciones del castro. Se han encontrado al mismo tiempo restos de piezas elaboradas como metales, piedras y tejidos.